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Hay un Vino para cada Ocasión

 

Más que un vino para cada comida hay un vino para cada ocasión. El motivo, el tiempo, la compañía, son todas razones suficientes para elegir un vino fresco, desenfadado u otro más complejo para paladear lentamente y disfrutar de cada trago.

La capacidad para sorprender de un anfitrión reside en saber elegir el vino más adecuado para cada momento.

Si se va a tomar un vino solo, lo mejor es un vino totalmente seco (sin azúcar) y de carácter neutro. Sin embargo, en los aperitivos es más adecuado un caldo concentrado, de carácter marcado que ayude al paladar a concentrarse en las comidas que vendrán a continuación. Un cava o un champagne son perfectos para este momento.

Dependiendo de la comida también habrá vinos más adecuados que otros: para una comida sencilla un buen vino de la región será perfecto. Sin embargo, las comidas más elaboradas son merecedoras de los mejores vinos. En este caso hay que determinar cuál es el orden de servicio teniendo en cuenta una regla muy importante: el sabor del último vino servido no ha de ocultar nunca el del anterior. Para que esto sea más sencillo lo mejor es elegir todos los vinos de la misma región.

Un vino para cada estación

El invierno es tiempo para disfrutar de la intimidad y comodidad de la casa. Es la oportunidad de disfrutar de un buen libro o una buena película con un tinto robusto, estructurado, cálido.

Cuando los días se hacen más largos y la vida empieza a aparecer en la calle, las terrazas comienzan a llenarse y surgen así los vinos blancos afrutados, frescos y ácidos. Estos vinos, además, son muy adecuados para las comidas frías e informales de esta época como las ensaladas.

Armonías regionales

Los platos tradicionales europeos tienen afinidad natural con las comidas elaboradas en cada región. Los clásicos vinos tintos de rioja con crianza armonizan muy bien con las carnes asadas o a la parrilla como el cordero o la ternera. Por otro lado, los vinos blancos gallegos de la variedad Albariño, son servidos con mucha frecuencia para regar los platos de marisco.

En muchas ocasiones las comidas típicas están preparadas con caldos de la región. Si se va a consumir un alimento en cuya elaboración se haya utilizado algún vino, lo más adecuado es que se beba el mismo.