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¿Cómo elegir el Vino indicado para cada ocasión?

 

Así como no hay dos uvas exactamente iguales, no hay dos vinos que sean idénticos (sí, con similares características) y tampoco habrá dos personas que tengan el mismo gusto. Por lo tanto, decir cuál es el mejor vino para cada ocasión tiene una objetividad relativa. Dicho esto, para que el lector no se sienta embaucado, hay ciertas peculiaridades en cada variedad que nos pueden ayudar a disfrutar un poco más de una bella ocasión, destacando sabores, aromas, texturas y otras sensaciones. Siempre que no nos pasemos de la medida que el cuerpo permite.

Saber cuál es la bebida indicada para un momento, va a depender de muchas variables como el clima, el motivo del descorchado y la comida que se ha servido ese día. Respecto de este último punto, los expertos suelen hablar de "maridaje". Es decir que es una manera de relacionar los sabores de un alimento con un vino, de manera tal que se destaquen y mejoren ambos en el paladar.

Si bien es cierto que hay determinadas cepas que combinan mejor con ciertos alimentos, pueden existir algunas excepciones.

Para entender con qué nos podemos encontrar en las góndolas tenemos que dividir los vinos en cuatro grupos: tintos, blancos, rosados y espumantes. Pero dentro de cada uno hay muchísimas variedades con distinto aroma, texturas, tiempo de elaboración, origen y sabor.

Los adecuados para cada platillo fuerte

• Vinos espumosos secos: Además de servirse con los aperitivos, acompañan perfectamente a los mariscos crudos o cocidos, ensaladas a base de mariscos y pescados hervidos, verduras, pastas y arroz con salsas delicadas.
• Vinos blancos secos y con sabor a frutas: excelentes sustitutos de los vinos espumosos, que de igual manera armonizan muy bien con los mariscos crudos, pescados hervidos, verduras, pastas y arroz con salsas delicadas.
• Vinos blancos aromáticos y añejos: son ideales para acompañar las pastas y los arroces con salsas aromatizadas, las verduras o los champiñones, los huesos, el pescado preparado al horno o guisado y los quesos de cabra frescos.
• Vinos blancos añejados en barriles: son vinos que tienen un delicioso sabor y olor; se sirven con paté, aves, pescados como la trucha y el pez espada, así como los preparados a la parrilla.
• Vinos rosados de sabor delicado: se sirven con jamón crudo, salchichones, mortadelas, etc. Con la pasta rellena o gratinada; aves y carnes blancas con salsas aromatizadas, trufas y quesos frescos.
• Vinos tintos, jóvenes y frescos: los mejores para acompañar a los frijoles (caraotas, habichuelas, judías secas), sopas cocidas con legumbres, sopa de cebolla; carnes blancas guisadas, las carnes rojas asadas, los pescados grasos, las sopas de pescado bien condimentadas y con los quesos semiañejados.
• Vinos tintos añejados: ideales para acompañar a las carnes rojas, el cerdo preparado en salsa, los asados, y los quesos de sabor fuerte.
• Vinos espumosos, dulces o aromáticos: perfectos compañeros de los dulces ligeros, así como de los pasteles, las ensaladas de frutas y los mousses.

Vinos para el almuerzo

El secreto aquí consiste en elegir de acuerdo a los alimentos que compongan esta importante comida del día.

Así para los mariscos crudos, los pescados, las verduras, lo más recomendable es un buen vino blanco; mientras que los vinos aromáticos y añejos son ideales para acompañar las pastas y el arroz con salsas aromatizadas, las verduras, las setas, el pescado al horno o guisado y los quesos de cabra frescos.

Los vinos espumosos y secos acompañan muy bien a los mariscos crudos o cocidos y los vinos rosados de sabor suave son el compañero perfecto para las carnes blancas, trufas y quesos.

Por último los vinos tintos jóvenes constituyen la mejor opción para las legumbres, sopas, carnes guisadas y rojas y los queso semiañejos, en tanto que los tintos añejos se disfrutan mucho mejor con el cerdo, los asados y los quesos de sabor fuerte.

Vinos para los postres

La decisión aquí debe apuntar a los mostos espumosos, dulces y aromáticos ya que resultan insuperables a la hora de disfrutar de alimentos dulces como los pasteles, ensaladas de frutas y mousses.